El pez en el agua, de Vargas Llosa

Los años pasados este blog recobraba vida e impulso durante el mes de agosto para languidecer luego durante el otoño, y morir sepultado llegado el invierno, con los fríos matutinos, que más que fríos son humedades, en esta nuestra Barcelona en ruinas.

Este año ni eso. Y no precisamente porque esté pendiente de la eventual investidura del Presidente en funciones, Don Mariano Rajoy, y de los trapicheos programáticos, hoy acuerdos, o pactos, remedo se nos dice del consenso constituyente – lo cual no augura precisamente buenos augurios para la persona, la familia, el orden social y la solidez moral de la Nación.

Lo cual no quiere decir que este agosto no haya sido, y siga siendo, fructífero en buenas lecturas.

Traigo en primer lugar a este Mirador-de-uno-mismo esta novela de Mario Vargas Llosa, El pez en el agua, publicada ya en 1993, y con muy buena edición de Alfaguara . En realidad,no es una novela sino dos-novelas-en-una; una binovela, o multinovela, o novela dual. Vargas Llosa, con su rica prosa, en modo autobiográfico, relata dos épocas de su vida, aparentemente, sin una especial hilazón: por un lado, su infancia y adolescencia, desde que conoce a su padre, a quien creía muerto, ya hecho un infanzón, hasta que marcha a España, becado, a fin de cumplir su sueño de ser un escritor, y vivir en París, ya graduado; por otro lado, los tres años de intensa carrera política que van desde su salto a la lucha partidista y la fundación del Movimiento Libertad frente al intento de estatización total de la vida económica del Perú hasta su derrota frente a Fujimori.

Cada capítulo asalta una de las novelas, diez más diez, en sucesión. Gracias a Miguel que me lo regaló y dedicó, el pasado 28 de julio, en respuesta a un supuesto bien hacer mío, que niego públicamente. Seguro que Miguel ha ganado ya un amigo.

el pez

MI primera lectura de “El pez en el agua” es bifronte, como la novela. La primera de las historias, la del Perú de los años 40 y 50, la que relata la infancia y juventud de Mario, incluida huída y matrimonio con “la tía Julia” me parece extraordinaria, divertida, tensa e intensa, y muy sincera, a pesar de que el autor se desnuda con crudeza, lo cual no es ni fácil ni habitual en la literatura autobiográfica, que tiene mucho más de postureo y excusa que de redención por la verdad. La segunda de las historias, la del Perú de los 90, y la cutrez del partidismo y sectarismo, no es a mi entender ni tan sabrosa, ni tan interesante, ni tan sincera; si bien puede servir para ayudar – si el lector lo precisa – a desintoxicarse y liberarse de la adicción intelectual a la socialdemocracia imperante.

Una buena novela moderna que sirve para conocer a Mario Vargas Llosa. Lo dicho: pagaría por conocer al Mario de 20 años, y no tanto por departir con el de 60. Pero es sólo una opinión personal. Quizás porque era menos liberal, más soñador, más peruano, y sobre todo menos prosaico.

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