Breve Historia de España, de García de Cortázar

Una vez recomendé este libro sin haberlo leído. No me arrepiento tras haberlo hecho.

Otra vez lo regalé a un amigo y compañero, memorión él, para su cuarenta cumpleaños, el día de la Encarnación. Compré dos ediciones, y me ha acompañado estas noches en alguna que otra noche de insomnio. Ayer, casi cuatro meses después, concluía la lectura de esta Breve historia de España.

No soy erudito de modo que no puedo hacer una crítica historiográfica de la obra. Os dejo aquí mis sensaciones, como siempre, que a veces, sólo a veces, son buenas consejeras.

Al leerlo uno siente el placer de volver a sus años del Bachillerato. Y recuerda a Don Antonio Cabello, insigne profesor del Colegio Salesiano San Juan Bosco-Horta, donde disfruté de mis años turbulentos de adolescencia, deporte, campamentos, primeros amores y desamores, y donde adquirí unas convicciones que aún hoy perduran y se acrecientan y fortalecen, a pesar de mis traiciones, cobardías y deslealtades.

Don Antonio Cabello, hermano salesiano, menudo y regordete, con una voz fina casi estridente a veces para su edad. Imponía la pluma y bramaba contra el bolígrafo, una especie babeante que ensuciaba apuntes, trabajos y exámenes. Hombre de educación clásica, enseñaba lo que sabía, que era mucho, y destilaba hombría y seriedad. Obviamente, era objeto de burla por la adocenada adolescencia, que caminaba imparable hacia la autodestrucción. imagen

Hizo la guerra, la nuestra, porque las guerras se hacen, aunque no se combata en ellas; pero nunca hablaba de ello y las pocas veces que tuve conversaciones con él, su mirada hacia la guerra era una mirada perdida pero no triste.

Recuerdo de él que una vez, apoyados en la barandilla de las escaleras que descendían desde las aulas al enorme patio repleto de pistas de baloncesto me preguntó: ¿usted tiene vergüenza? Le respondí que sí. Me dijo…bien está, es el fundamento de toda la ética.

¡Cuánta razón tenía! ¡Cuando el hombre pierde la vergüenza, pierde el alma!… Aunque siempre puede recuperarse.

Pero bueno…me he apartado del libro. Para que nadie se lleve a engaño. Es una obra, creo, nacida del amor a España, y al respeto a su historia; si bien destila liberalismo por sus cuatro costados, lo cual quiere decir que todo la objetividad que se advierte en sus páginas hasta el triunfo de la Revolución francesa, relatando hechos y sosteniendo opiniones basadas en los hechos, se convierte en subjetividad excesiva a partir de dicha fecha.

buena lectura.

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