Archipiélago Gulag, de Alexander Solzhenytsin

Ninguna duda tengo de que uno de los problemas de Europa es que este Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenytsin es uno de esos libros ampliamente citado y poco leído, como el Quijote, o la Biblia, o incluso el Corán.

En realidad, el título es Archipiélago Gulag. El gulag es un sitio imaginario, el gulag es el infierno en la tierra, el gulag es un monstruo descarnado y desalmado, en forma de norma y de juez. Porque tanto la norma como el juez, si no andan por caminos de verdad, son un monstruo descarnado y desalmado.

Yo mismo creo que en alguna ocasión había citado a Solzhenytsin a fuerza de leer recensiones, resúmenes o artículos sobre esta magna obra; pero en realidad jamás me había embutido sus más de ochocientas páginas. Y lo cierto es que si lo hubiera leído antes, no hubiera transigido alguna conversación. Llegó este Archipiélago a mis manos por pura necesidad, editado en tapas duras allá por el año 2002 para la Biblioteca El Mundo, y lo rescaté del polvo y la ignorancia de una destartalada estantería familiar.

1305880La posesión, como institución jurídica, se conoce y aprende de veras al tratar de un libro. Uno puede poseer naturalmente, esto es, detentar un libro, y tenerlo incluso bien expuesto, en lugar preminente de casa, pero uno no lo posee de veras, civilmente, sino cuando lo lee, pues es con la lectura como uno manifiesta su voluntad de tener el libro como cosa propia. Pues eso hice yo este verano, poseer civilmente lo que era mera detentación.

Decía Raúl del Pozo en la contraportada de la edición que digo que este Archipiélago Gulag era “un libro largo, estepario, demoledor, sarcástico, sectario, pero justo”. Me parece una definición exacta, científica.

El Archipiélago Gulag es un imaginario que está realmente cerca. ¿O no han oído uds. en alguna tertulia de TV3 o de alguna radio catalana eso de que “las sutilezas jurídicas se han vuelto superfluas” o que las instituciones deben plegarse a la voluntad “de los que atisban ese nuevo orden” que nos liberará de toda opresión, pobreza y amargura? ¿Y como piensan hacerlo? Pues en realidad se nos responde…eso da igual, lo importante es hacerlo; ya veremos cómo y conforme a qué legalidad…

Leo en el archivo del gulag: “las personas no son personas sino determinados portadores de determinadas ideas. Sean cuales sean sus cualidades personales (del acusado), para someterlo a valoración no se debe aplicar sino un criterio: su utilidad desde una perspectiva de clase”.

El Gulag está aquí. Ponga perspectiva de género o perspectiva de país y todo le cuadrará. Condenado sin remisión. La persona convertida en mera utilidad.

¡Ay, infeliz Europa!

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