La Academia y Residencia DYA, de José Luis González Gullón

No puedo decir, sin mentir, que este libro cayó en mis manos por casualidad, o error, o por algún obsequio de familiares y amigos; aunque tampoco conocía de su existencia hasta que lo vi en una pequeña vitrina en San Juan del Hospitaluna hermosísima iglesia que señorea en el centro de la ciudad de Valencia.

Tenemos por costumbre, cuando viajamos a Valencia, visitar ese esplendoroso Conjunto Histórico, donde ya hace catorce años, contraje matrimonio, en compañía de familiares y amigos. Día lluvioso.

El Conjunto Histórico de San Juan del Hospital alberga en su interior la iglesia más antigua de Valencia después de la Reconquista. El Conjunto Hospitalario -obra de fábrica del siglo XIII (1238)- fue erigido Hospital por deseo de Jaime I en la ciudad de Valencia, reconquistada por él mismo. El rey quiso encomendarlo a la Orden religioso-militar de San Juan de Jerusalén, más tarde Orden de Malta, en gratitud por los servicios prestados en la reconquista.

Don José Luis González Gullón, el autor, es profesor de Historia en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz y miembro del Instituto Histórico San Josemaría Escrivá. El libro que aquí traigo hoy, y cuya lectura terminé la pasada Navidad, es un extraordinario relato de aquella España de preguerra, del final del Directorio de Primo de Rivera y el inicio de la Guerra Civil Española, y en especial de aquel Madrid, bullicioso, bullanguero, que poco a poco se hacía capital, con todo lo que ello significa, bueno y malo, un Madrid de sindicatos, pistoleros, curas, anarquistas, pobreza, un Madrid de barriada, y de Corte, un Madrid republicano de socialistas y radicales, cedistas y falangistas de primera hora; un Madrid que se lee en color, no en blanco y negro, vivo, violento a veces, exigente en todo caso.

Cuenta en esta Academia y Residencia DYA las peripecias de un joven sacerdote venido de Aragón que se abre a paso a tientas en el Madrid capitalino pidiendo a Dios que le indica qué quiere de él, y por inspiración divina, conoce que su vocación es extender a jóvenes, estudiantes, profesionales, obreros, universitarios una idea tan revolucionaria, o más, que las barricadas y los golpes de Estado: la llamada universal a la santidad en la vida ordinaria; un ejército de hombres y mujeres que viven y trabajan, fundan familias, y se esfuerzan por vivir intensamente su fe en un mundo roto por las dos grandes ideologías que cambiaron la Europa moderna sembrando odio y discordia: el liberalismo y el socialismo.

Resulta una historia vibrante, muy recomendable para jóvenes, pues podrán quizás verse reflejados en aquellos primeros universitarios que estudiaban y rezaban, y se mantenían alegres y unidos en la adversidad, alegres y unidos en un mundo en ruinas que querían reconstruir. La imagen de la portada, con una fotografía en blanco y negro de ese grupo de muchachos sentados en la azotea del edificio de Ferraz 16, que son sus solas manos y su corazón y la ayuda De Dios, pusieron las primeras piedras de un gran edificio espiritual, es un perfecto resumen de este libro: DYA, Derecho y Arquitectura, Dios y Audacia.

No es obra espiritual sino auténtica historia de esta nuestra España, que te deja, desde el primer momento, un regusto de felicidad sincera y profunda. ¡Lo dicho, DYA para todos!

Buena lectura!

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