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Hacía tiempo que no traía aquí ninguna lectura de este genial escritor japonés, Yukio Mishima, tras un intenso período en que devoré varias de sus más extraordinarias novelas, sobre todo su famosa tetralogía, de la que dejé reseña en este blog.

Estos primeros días de agosto he disfrutado de otro Mishima: el Mishima ensayista, maduro, dolido de amor por su Japón tradicional, que se moría de éxito económico, consumismo, occidentalismo y hedonismo a borbotones. Un Mishima que atisba ya su muerte heroica – en el sentido de la espiritualidad nipona – mediante seppuku ritual.

Bajo este título, la editorial Esfera de los Libros enmarca tres obras distintas: por un lado, las propiamente “lecciones espirituales”, un conjunto de pequeños ensayos donde Mishima expone su posición, con una sinceridad y crudeza envidiables e impropias en un escritor de éxito, sobre la elegancia, la vestimenta, el pudor, el orden, el compromiso, la lealtad, la autoridad, la jerarquía y otros valores, costumbres y tradiciones del Japón de antes de la Segunda Guerra Mundial – entregado a la dominación norteamericana – pero que sin dificultad alcanzan carácter universal, exponiendo a su manera un ideario conservador; por otro lado, un amplio ensayo sobre los principios y fundamentos que le impulsaron a constituir su Sociedad de los Escudos, un grupo de cien jóvenes nipones bajo su liderazgo, comprometidos con la defensa de esos valores tradicionales, que en realidad es un documentado y completo análisis sobre su peculiar “doctrina sobre la acción” entendida como camino hacia la Muerte; y finalmente, su famosa Proclamación del 25 de noviembre, cuando se alzó contra el gobierno establecido en defensa del Emperador, golpe de Estado infructuoso – esperaba el levantamiento del Ejército de Defensa Nacional – que acabó con su suicidio ritual.

Un trabajo imprescindible para conocer al verdadero Mishima, que había permanecido oculto durante sus años de poeta y novelista, que ofrece pasajes de belleza inconfundible y con una enormidad de posibilidades de descubrir citas magníficas para cualquier momento de la vida.

Cada vez que leo a Mishima me convenzo más de una cierta simetría histórica entre Japón y España, lo que explica el ensimismamiento del país del Sol Naciente con nuestro folklore y nuestro arte más excelso.

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