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 Vuelvo a casa en tren. Se termina ya el descanso veraniego. Se consuma la debacle y hay que volver a casa y convivir con los de la ruin estrella de cinco puntas. Apuro en el coche número dieciséis las últimas líneas de este trabajo de Carl Schmitt, editado por Editorial Reus en su colección Scientia Iuridica 1 y, lo digo con todo el cariño, graves problemas de traducción y edición, pues en muchas oraciones no hay concordancia entre sujeto y verbo o en el simple uso del masculino o femenino.

Obra muy técnica, Schmitt explica la contradicción interna existente durante el Segundo Reich ( el Rey Guillermo, Bismarck, Albrecht von Roon) bajo el dominio de Prusia, entre el incipiente Estado de Derecho liberal-burgués, que apadrinaba una Constitución formal de Alemania, y lo que Schmitt denomina Estado militar del soldado, desde la concepción conservadora de la Constitución material de Prusia como nación que se sabe servidora de una misión universal.

Carl_Schmitt_als_Student_1912-554x446 Brillante como siempre Schmitt golpea con dureza en los cimientos mismos del régimen liberal de partidos que no sabe cómo explicar con sentido unitario y resolver en sentido práctico la sustancial disensión que el estado de partidos crea en la dirección, gestión y administración de la vida del Estado.

Mientras escribo estas últimas líneas y me acerco a casa pienso en la utilización vil de los atentados terroristas islamistas sufridos en Barcelona y Cambrils este verano por parte de los partidos políticos secesionistas. Toda oportunidad les parece buena para socavar la unidad moral y política, cualquier medio les parece adecuado; la mentira al servicio de un resultado.

Así cayó la Constitución de Weimar. Acuchillada por sus supuestos y públicos valedores. Pienso en la Constitución del 78. ¿Estamos presenciando sus últimos esfuerzos por sobrevivir?

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