Etiquetas

, , , , , , ,

Hoy es 6 de agosto y la Iglesia Universal celebra la Transfiguración del Dios Hijo en el Monte Tabor. Para los no expertos en la vida de Jesús o los que han olvidado por el paso de los años, Jesucristo, camino de Jerusalén, donde sabe va a morir, regala a Santiago, Juan y Pedro, sus tres discípulos de las grandes ocasiones, un anuncio de lo que será la contemplación De Dios en la nueva Vida. Una especie de tráiler de presentación de la película más genial, maravillosa y definitiva de Todos los Tiempos. 

Es como si les dijera: la película acabará así, aunque hasta llegar aquí sufriréis dolor, persecución, miedo, dudas, incertidumbre, alguno incluso quizás desesperanza, pena, terror. No tengáis miedo, decía San Juan Pablo II. El Papa Francisco utilizó este simil esta Semana Santa: la Pasión es una película muy dura, ¡la más terrible epopeya de Todos los Tiempos!, pero que sabemos que, en el último momento, da un giro radical y termina Bien. Muy Bien. Porque hay Cruz hay Resurrección. En el Tabor les viene a decir….cuando estéis fastidiados no decaigáis…pensad en el final.¡ Happy end!

Pues bien…salvando las distancias y con todas las reservas… valga el símil para eso que algunos hace ya más de cien años dieron en llamar el problema catalán, y que no era sino el problema de España, de una España que prefirió tener problemas no siendo fiel a sí misma. 

Celebramos ahora los 25 años de los Juegos Olímpicos en Barcelona. A muchos nos fue permitido ver un final feliz. El Estadio Olímpico, ¡Barcelona!, ¡Cataluña!, ¡qué digo yo! España entera vibrando bajo un solo himno, y una sola bandera. Ante las imágenes de televisión mis hijos estos días preguntaban si eso había sido en Barcelona…¡Por supuesto! Yo estuve ahí como tantos otros. Ondeé la enseña nacional. Y no he dejado de hacerlo, a diferencia de algunos otros. 

La batalla es dura. Desde entonces el separatismo no ha dejado de crecer. En el camino, traición, deserciones, cobardías, miedos, dudas, incertidumbres, incluso algunos desesperanza, persecución, cordones sanitarios, conflictos sociales, ruptura, desunión. También como entonces hay quien cree que es posible salvarse lavándose las manos, o cambiando personas. La batalla es dura. Pero hemos visto cómo acabará este horrible largometraje llamado “odio” si somos leales y abrazamos con alegría ese camino de Cruz, que no es servidumbre ni es debilidad.

Si nos mantenemos unidos, el final será muy feliz. 

Anuncios