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Basta ya de culpar a los demás de nuestras propias deficiencias, de nuestros propios defectos, de nuestras derrotas, culpar a los otros de nuestra lentitud al avanzar o quizás de nuestro culpable y penoso cuchicheo! 

La culpa es nuestra. La culpa de no responder a la calumnia grave, a la injuria constante del político, del periodista o del filósofo, de no defender la bandera frente al delincuente, de no atajar el desacato del obligado a cumplir, de no imponer con Amor la obediencia debida, la culpa de no golpear la mesa de juego con la violencia del santo cuando la ofensa viene de quien está obligado a actuar con corrección exquisita  y, sin embargo, responder al bufón, al intelectual de los ciento cuarenta caracteres, al futbolista encanallado por las redes sociales, el odio cainita, la soberbia genética. 

La culpa es sin duda de los buenos. De tanto ver fútbol se nos atrofia el cerebro y el Corazón! 

Si el central bufón va a ser el intelectual del nuevo decenio, lo digo en serio, prefiero dejar el fútbol y volver al Circo Máximo. 

Al menos en Roma se podía decidir 👍🏼 o 👎🏼

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