En los inicios de este blog, empecé lo que pretendía ser un pequeño resumen de consignas campamentales, tan viejas que de viejas son eternas, y por eternas, actualísimas. No está de más volver a ese camino de lo perenne. De doctrinas y espacios caducos vamos bien servidos.

El hombre en su maravillosa dignidad es no sólo un ser social, o un ser racional, sino también y en lugar privilegiado, un ser histórico. El hombre es presente pero es también pasado y puede ser el futuro que tenga a bien en el legítimo ejercicio de su libertad. El hombre, en fin, es también futuro. El hombre es un ser histórico, un ser que se hace en la historia. El hombre es siempre herederocausante de herencias.

Para muchos, y no sin razón, ese sustancial carácter histórico del hombre deviene lo esencial de su dignidad. El hombre se sabe así heredero de una historia y responsable de dejar a los que le puedan suceder un mundo mejor. Sólo el hombre que se sabe eslabón de una cadena puede responder a las exigencias de su naturaleza.

El hombre ensoberbecido que se siente ajeno a su familia, a su municipio, a su empresa, a su patria; el hombre encanallado que se considera el fin de la historia es incapaz de advertir su esencial responsabilidad como administrador o depositario de un pasado que se nos entrega para ser futuro.

Sólo desde esa concepción del hombre como ser histórico, fiduciario, que recibe una herencia y está obligado a entregarla a sus sucesores, mejorada, puede entenderse la concepción social de la vida económica, la responsabilidad social corporativa, la protección de la vida humana y de la familia, la defensa y protección del medio ambiente, de las identidades nacionales, de las culturas, del folklore, de las tradiciones.

El hombre que no se sabe eslabón de una cadena acaba creyéndose que el mundo empezó en él y terminará en él. Por eso es glotón, intolerante, abusivo, incoherente, desleal, tiránico como un niño mal criado.

Somos eslabones de una maravillosa cadena y en eso reside nuestra dignidad de catalanes, españoles, europeos. la-creacion

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