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Si alguien te regala un libro, es buena persona, agradécelo. Si alguien te lo deja para leer a condición de devolverlo, es un amigo, porque su amistad adquiere un punto místico, sobrenatural, dado que al dejártelo para leer, lo hace en la confianza de que lo devolverás y, además, que esa devolución dará lugar a una conversación, más personal e íntima, puesto que ya que os une un libro. 16554

Así me pasó hace un mes con mi ya muy buen amigo Albert, místico sonriente, hombre bueno y apacible, que me dejó para leer este pequeño y maravilloso relato del Cardenal F. X. Nguyen van Thuan, editado por Ciudad Nueva, el testimonio de fe de un obispo vietnamita en la cárcel, recogido en siete relatos breves (cinco panes y dos peces).

De lectura recomendadísima. Lector ávido lo puede devorar en un par de horas, pero mi recomendación, claro, es que lo leamos en siete días. Siete meditaciones, siete momentos de oración.

Sólo hace falta meterse para ello en una cárcel vietnamita, que es casi como meterse en un centro comercial de nuestra vieja, infeliz y cansada Europa. No es difícil.

 

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