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Aquí os dejo la ultima crónica de los Amigos de Rimkieta…causalidad pura. Podéis seguilo en http://amigosderimkieta.blogspot.com.es/2015/10/cronica-de-un-golpe-de-estado.html

Estremecedor relato….

 

“Crónica de un golpe de Estado
Tras nueve meses en España y tan solo unas horas después de mi vuelta a casa, mi país de acogida me recibe con un golpe de Estado que ha paralizado durante unas semanas el ejemplar proceso de transición que vive Burkina.

El incidente, auténtica sublevación popular y ejemplar, de hace menos de un año, que seguro recordaréis, supuso el fin del “reinado” de Blaise Compaore. Aquello me pilló avisada y, por lo tanto, preparada, en la medida en la que una puede estar preparada para algo así. Éste de ahora, sin embargo, me ha cogido totalmente de sorpresa, recién llegada y con el peso de la responsabilidad de un niño de 2 meses. ¡Qué distinto se vive todo!

En realidad ya nos lo había advertido Maïtre Fulgence, nuestro abogado en Uagadugú. Lo único que podía dificultar el proceso electoral era la anulación, por parte de la Junta Electoral, de la candidatura a la Presidencia de algunos miembros del ex Gobierno de Compaore, que habían apoyado la modificación de la Constitución que le habría permitido presentarse de nuevo.

Y efectivamente, a causa dicha anulación, el RSP (Régimen de Seguridad Presidencial), con el General Dienderé, mano derecha de Compaoré, al mando, irrumpió en la reunión de Ministros del pasado miércoles 16 de septiembre secuestrando a todos los miembros del Gobierno de Transición, su Presidente, Kafando y Primer Ministro, Zida incluidos. ¡Zas! De un plumazo, así sin más, como el que mata una mosca de un manotazo, se vio truncado el futuro de todo un país. A la noticia siguieron horas de gran pena, incertidumbre e inquietud con las que nos fuimos a dormir, por no nombrar la “musiquilla” de fondo de los tiros al aire con los que los del RSP hacían alarde de poder y dejaban claro quién tenía las armas…

Difícil resumir todo lo acontecido durante estos días. Días muy intensos, cargados de rumores y con algún momento en el que, no lo voy a negar, he llegado a pasar algo de miedo.

Barricadas en las calles contra el golpe de Estado

El jueves 17, amanecimos con el mismo sonido con el que nos fuimos a dormir de ráfagas de tiros al aire del RSP, pero esta vez con el fin de dispersar cualquier intento de manifestación por parte de la sociedad civil. A primera hora un militar del RSP, en nombre del recién fundado “Consejo Nacional de la Democracia” (…si, de la “Democracia”…), hizo una declaración para denunciar la mala gestión del Gobierno de Transición, anunciar que asumían el poder en el país, que el Presidente de la Transición había sido destituido y el Gobierno disuelto y declaró querer “poner en marcha un Gobierno de unión que no excluya a nadie en las próximas elecciones”. Et voilà, aquí está la sinrazón del golpe de Estado. En un segundo comunicado, el general Dienderé se proclamó Presidente, anunció el cierre de las fronteras aéreas y terrestres e instauró un toque de queda de 19h a 6h. La gente empezó a movilizarse y salir a la calle para protestar y poner barricadas por doquier que impidieran el paso de los del RSP. Los disparos “al aire” no cesaron en todo el día y nos fuimos a la cama con un balance oficial, que no oficioso, de 3 muertos y más de 60 heridos por balas perdidas y una llamada urgente del hospital Yalgado, el principal del país, para que fuéramos a donar sangre. Desgraciadamente, no iba a ser posible porque, independientemente de las horas en las que había toque de queda, la consigna de nuestra Embajada y a quien agradezco la atención recibida durante todos estos días, era clara: confinación en casa durante todo el día hasta nueva orden.
El viernes 18 fue un día cargado de rumores, todos ellos muy alarmistas. Dienderé anunció la liberación del Presidente de la Transición, Kafando, que en realidad fue un traslado a su residencia, con arresto domiciliario. Del primer Ministro, Zida, no había más noticias, seguía secuestrado y muchos rumores temían por la suerte que hubiera podido llegarle. Más muertos y heridos, todas las calles cortadas por barricadas, quema de neumáticos y las primeras noticias de caos total para “practicar el pillaje”. A media tarde llegaron a Burkina Macky Sall, Presidente de Senegal y representante de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África del Oeste), junto a Boni Yayi, Presidente de Benin, en calidad de mediadores de la crisis. Durante todo aquel día se habían sucedido condenas del golpe de Estado por parte de organismos internacionales y muchos países anunciaron la cancelación de las ayudas a conceder al país. Nos fuimos a la cama sin noticias de las negociaciones. El toque de queda seguía en pie.

Durante todo el sábado 19 continuaron las negociaciones. Tensa espera en casa, con muy mala conexión a internet, única fuente de noticias, prácticamente aislados de lo que estuviera aconteciendo y con un constante goteo de rumores. Se sucedieron manifestaciones por todo el país para pedir a los militares que reaccionaran contra el golpe de Estado. Las mujeres salieron a la calle, como ya lo hicieron en octubre, para manifestarse con sus espátulas de cocina al aire. El jefe del Estado Mayor General de la Armada rompió su silencio, condenando el golpe de Estado y la violencia del RSP y pidiendo a la población que confiara en las fuerzas armadas nacionales, asegurando que estaban en contacto con todos los actores nacionales e internacionales de la crisis, a la búsqueda de una solución para devolver la paz. Las declaraciones me dieron tranquilidad. Eso de que no hubieran entrado en acción y que dejaran que las negociaciones tuvieran lugar estaba evitando un verdadero baño de sangre. A última hora del tercer día de confinamiento en casa anunciaron que las negociaciones habían sido fructíferas y la vuelta inminente a la Transición, cuyos detalles nos darían a primera hora de la mañana del domingo. El recuento provisional, hasta el momento, era de 10 muertos y más de 100 heridos. Y nos fuimos a la cama intentando no dejarnos llevar por la alegría de lo que parecía una buena noticia y encomendando que los resultados de las negociaciones fueran a gusto de todos. Pero muy desconfiados, pues se rumoreaba que Dienderé había negociado la amnistía. Y eso el pueblo no lo aceptaría.

El domingo 20 esperamos en vano durante todo el día la anunciada declaración de supuestos “buenos” resultados de las negociaciones. Pero nada. A cambio, despertamos con el rumor de que los Embajadores de Francia y EEUU, junto a varios políticos nacionales, habían sido secuestrados por el RSP en el hotel donde tenían lugar las negociaciones, que supuestamente habían terminado la noche anterior. Gracias a Dios nada más que eso, un rumor, pero el tipo de rumor que te tiene dando vueltas de un lado al otro de la casa sin saber bien qué hacer. No fue más que una hora en la que pasaron por mi cabeza un montón de posibles situaciones a venir, en caso de que el rumor fuera verdad… Rumores a parte, la situación se había vuelto a tensar en las negociaciones que continuaron todo el día. Día en el que mi mayor preocupación fue que la leche de Wendkuni se estaba acabando. No hace falta que os diga que desde el miércoles todo, absolutamente todo, tiendas, gasolineras, mercados, bancos, panaderías, etc. estaba cerrado a cal y canto. Pero mi amiga Valea, mi “ángel de la guarda burkinabé” que tiene amigos por doquier, no paró en todo el día hasta encontrar un par de botes en la tienda de un amigo, de un amigo, de un conocido, que la abrió sólo para ella. Nos volvimos a ir a la cama sin noticias, con gran incertidumbre, aunque tranquila y confiada, no me preguntéis por qué, en el “savoir faire” de este pueblo.

El lunes 21 el ejército entró en juego, de forma pacífica eso sí, dando un ultimátum a Dienderé para entregar las armas y rendirse. Lo que inicialmente fue un rumor de la llegada de “tanques dispuestos a entrar en combate”, en realidad no fue más que un acercamiento de unidades militares a las puertas de Ouaga, pero aún y así, ese gesto del ejército, no voy a negarlo, hizo que esa noche no durmiera tan tranquila y confiada como otras noches, y, cosa que no había hecho hasta entonces, decidí hacer una pequeña mochila con los pasaportes y las cosas indispensables de Wendkuni por si hubiéramos tenido que salir corriendo…

El martes 22 la CEDEAO estuvo reunida todo el día debatiendo la propuesta de “salida de la crisis”, con la que nadie estaba de acuerdo salvo los golpistas, pues decían que contemplaba su amnistía y la posibilidad de que los candidatos vetados pudieran presentarse. Nos fuimos a dormir con el anuncio de la llegada al día siguiente de nuevos delegados de la CEDEAO para encontrar una solución, pues los actuales no conseguían un acuerdo. Y con los militares, que seguían apostados en la entrada de Ouaga, a la espera de una solución pacífica.

Y por fin llegó el miércoles 23, justo una semana después del golpe de Estado. Esa mañana, así sin más, Kafando anunció su vuelta al poder y la restauración del Gobierno de Transición, dando por finalizado el golpe de Estado. La noticia me dejó muy desconcertada y más aún si tenemos en cuenta que, tal y como estaba anunciado, ese día recibieron la visita de seis jefes de estado de la CEDEAO para negociar las condiciones de la retirada de Dienderé. Y fue Dienderé, en calidad no sé bien de qué, y no el recién restituido Kafando quien les recibió en el aeropuerto con todos los honores… Esa noche nos fuimos a dormir con la buena noticia de que nuestra embajada había “levantado” la recomendación de no salir de casa y que el toque de queda se reducía de de 23h a 5h.

Al anuncio del fin del golpe de Estado del miércoles 23 siguió una semana en la que se respiraba un ambiente muy frágil y durante la cual se procedió al desarme del RSP. Hubo algún que otro momento de intranquilidad en que volvió la consigna de permanecer en casa, ya que algunos miembros del RSP presentaron resistencia y el ejército tuvo que atacar un campamento con “armas pesadas” que resonaron fuertemente en casa… Pero una vez acabado el desarme y una vez que Dienderé se entregó a la justicia, después de pasar 24h refugiado en la Nunciatura, podría decirse que hemos vuelto a la normalidad.

Teníamos muchísimas esperanzas y ferviente deseo de que, por una vez, se diera un proceso

La fuerza, entereza, serenidad y confianza en la Providencia del pueblo burkinabé, sus mejores armas, realmente democrático en un país africano. Con el golpe de Estado parecía que no iba a poder ser. Y si bien es verdad que, a día de hoy y hasta que las elecciones no tengan lugar, cualquier cosa todavía puede pasar, también es verdad que esta nueva crisis y la manera en que la han gestionado, ha aumentado en mí la gran fe, confianza y amor que tengo por este pueblo. Un pueblo capaz de superar las grandes crisis; pero lo que es más importante, sobre todo las pequeñas dificultades de cada día, que son muchas y muy complicadas, con una gran sonrisa, entereza, serenidad y confianza en la Providencia que, al fin y al cabo, ¡son las mejores armas!

 

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