Etiquetas

, , , , , ,

Me escribe un amigo, hombre insigne, patrón de miles de barcos espirituales, padre ejemplar, y generoso, a la vista – o lectura – de la entrada sobre Amigos de Rimkieta: “a ver si en unas décadas metemos en las duras cabezotas de los europeos…que esto no está bien…que es inhumano…”.

Y tiene razón. África se retuerce en el hambre, en las guerras tribales, en el analfabetismo. Europa permanece, como en casi todo desde la Revolución francesa, impávida, inerte, inmóvil, ensimismada en su ombligo orondo y burgués, que juega a libertador, pero no de hombres, sino de sus propias miserias, incertidumbres e infidelidades. Hemos liberado todo lo malo que hay dentro nuestro y le hemos llamado derecho.

Sólo cuando Europa recuerde y recupere el sentido histórico de su existencia y advierta que lo que la hizo grande no es el capitalismo ni el liberalismo ni el crecimiento continuo ni la socialdemocracia ni las declaraciones ampulosas de derechos y libertades vacíos de contenido sino su concepto de hombre y de familia, que se proyecta al de Estado, recuperará su lugar en el mundo. crono

El problema de África no pasa por generar más excedentes en Europa sino porque Europa gane menos. No se trata de cupos ni restricciones a la entrada del que – azuzado por el hambre y por las mafias – cruza mares. ¡Océanos cruzaría!

Sólo cuando Europa sea fiel a sí misma, África se recuperará.

Piénsenlo: si los ricos del pueblo sólo piensan en seguir ganando dinero y acumulando, por mucho que regalen algo de lo suyo a los pobres, el problema seguirá agrandándose: el rico será más rico, el pobre más pobre; indefectiblemente el pobre se envenenará de odios azuzado por las doctrinas de odio que también le vende la vieja Europa, y al final se comerá al rico, y todos serán pobres. Liberalismo e igualitarismo.

Si los ricos del pueblo sólo piensan en ayudar al pobre, dejarán de ganar algo de dinero e irremediablemente dedicarán tiempo y esfuerzos, y oraciones, y educarán y formarán a los pobres, que se sentirán queridos y amados, rechazarán las doctrinas de odio, y empujados por los ricos, saldrán de la pobreza. Llámele usted distribucionismo o lo que quiera.

Es cuestión de dejar de estar encabezonados en mirarse al ombligo orondo y burgués, aunque sólo sea por miedo a ser devorado por uno mismo. Ensimismamiento.

Sólo siendo muy Europa, África será muy África.

Anuncios