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En el día del Corpus Christi, dejo en este blog una hermosa perla periodística de unos amigos que hace años impulsan un hermoso proyecto en África. Les podéis ver en http://amigosderimkieta.blogspot.com.es/

Por si alguno le da pereza…

Esta hermosa crónica es la que aparece hoy en su blog y no puedo por menos que compartir:

“He leído muchas veces que África es el continente olvidado, pero yo me voy a la cama cada día convencida de todo lo contrario.

Mis vecinos jugando en la calle
Sino, ¿cómo se explica que un grupo de niños que no superan los 4 añitos, descalzos y con apenas un “taparrabos” a modo de atuendo, jueguen con fuego, hierro y basura en medio de la calle, que se lo pasen pipa sin necesidad de ninguna otra cosa para pasar el día, y que ninguno de ellos acabe herido?

¿O que un anciano que circula con una bicicleta destartalada, saque fuerzas e ingenio de donde no los hay para poder frenar a tiempo, en el último segundo, antes de que un coche se lo lleve por delante porque ha cruzado, sin mirar, una calle abarrotada de coches, motos, bicicletas, carros tirados por burros, taxistas que conducen a lo loco, también en coches destartalados…?ni_os_calle

Son sólo un par de escenas de la vida cotidiana de las calles de Ouaga que me llevan a pensar que aunque no quita que debiéramos acordarnos todos más aún de este maravilloso continente, lo que es seguro es que Dios y sus ángeles de la guarda están en cada rincón protegiéndonos a todos aquí cada día.

Son estos ángeles de la guarda los que protegen y guían a los niños del proyecto de “Formación y Reinserción de niños de la calle” de la FAR, de eso estoy segura.

Por poneros un ejemplo: Aziz.

Aziz es el mayor de una familia de 5 hijos, cuyo padre les abandonó para ir a cultivar a Costa de Marfil, con la promesa o esperanza de poder volver algún día con dinero. Su madre cava arena que revende para hacer ladrillos de adobe, lo que no da para mucho en una familia numerosa. Cuando su

Uno de los niños del proyecto en el taller de mecánico
padre desapareció, Aziz tenía 9 años y empezó a frecuentar las calles para buscar cualquier coTaller+mecánico2sa que revender para poder ayudar a su madre. Eso incluía el robo los días que no encontraba nada en las basuras… Drissa, el responsable del proyecto de niños de la calle, se pasea mucho por los descampados donde las mujeres se dedican a cavar arena porque sabe que estas mujeres que se dedican a este durísimo trabajo del que apenas obtienen nada al final del día, son madres de familias muy necesitadas. Aziz tuvo la suerte de que Drissa se fijara en su madre y entró en el proyecto de la FAR en 2012. Después de pasar un año en la Fundación, lleva 3 años recibiendo formación de mecánico en un taller.

Los dos primeros años fueron muy difíciles. Su comportamiento no fue bueno, con muchas ausencias voluntarias, peleas, insultos al patrón, incluido algún robo en el taller. Cada vez que uno de nuestros chicos tiene algún problema de conducta se convoca al niño y a sus padres/tutores (siempre hay que trabajar conjuntamente con ellos, aunque no sea nada fácil), al despacho de Cristina, la responsable del proyecto junto a Drissa y Jacques, y se le hace un “appel a l’ordre” (toque de atención), con una pequeña sanción, dependiendo del grado de la falta. Como es normal, hay niños que llevan años con nosotros y que nunca han pasado por el despacho de Cristina y otros que son asiduos… Aziz era asiduo… demasiado… Y cuando es así, llega un momento, y ese momento llegó en diciembre tras un nuevo robo en el taller, en el que la única vía que nos quedaba era una expulsión temporal. Con Aziz corríamos peligro de dejarle suelto del todo, por su historial de andaduras por las calles, por lo que decidimos una expulsión del taller pero con la obligación de venir a la FAR cada día durante un periodo de reflexión y aprendizaje. Pasó dos meses en los que no le pusimos las cosas nada fáciles y le mantuvimos todo el día ocupado con tareas de limpieza, regado dePost Aziz árboles, lavado de platos y baños, etc., además de tener una charla diaria con él, animándole a reflexionar e intentando ayudarle a valorar la suerte que tiene de poder formar parte de la FAR y a aprovecharla. Yo estoy

Parte de los 94 niños del proyecto con los responsables
segura de que en todas esas charlas y en todas esas tareas que Aziz llevaba a cabo muy a regañadientes había un ángel de la guarda que le empujaba a continuar y a no tirar todo por la borda, porque Aziz estaba muy en la cuerda floja… Poco a poco empezamos a notar un cambio de comportamiento y de actitud y en febrero Aziz nos dijo que había aprendido la lección y que quería volver a la formación. Desde entonces, y llevamos tres meses y medio ya, récord en el historial de Aziz, no ha habido ningún incidente en el taller, su comportamiento es bueno y no ha hecho ninguna ausencia voluntaria. ¡Y además muestra interés en la formación!

Y como él, tenemos otros 5/6 casos, del centenar de niños del a calle que cuidamos, que son asiduos “visitantes” del despacho de los “appel a l’ordre”, que estoy segura de que no han vuelto a la calle sobre todo por la infinita paciencia y laborioso trabajo de Cristina, Drissa y Jacques, pero, también, por la protección de esos ángeles de la guarda que están en cada rincón de África.

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