Mi buen amigo Don Enrique Cases, deportista, poeta y sanador de almas; amigo de los buenos, de ésos que te quieren aunque falles y vuelvas a fallar, cada semana, porque mira más al cielo que a la tierra; me dejó hace dos semanas este libro. Rosas de Plomo, de Jesús Cotta. Un interesante ensayo sobre la amistad que pudieron haber tenido José Antonio Primo de Rivera, llamado el Caballero en este libro, y Federico García-Lorca, apodado – como no podía ser de otro modo – el Poeta.

El libro pasea entre los cientos de versiones sobre la vida y la muerte de ambos personajes, quizás más centrado en la de Federico García Lorca, oponiéndose a unas, aceptando otras, rechazando por inverosímiles, crueles, o partidistas la mayoría de ellas; para concluir que, en opinión del autor, Don Jesús Cotta, ¡descubrimiento!, Federico y José Antonio llegaron a conocerse e, incluso, trabar una amistad que fue personalísima quizás durante un breve período de tiempo hasta la detención del Caballero a manos del Frente Popular.

El libro es un compendio de todas esas versiones y matizaciones. Con toda seguridad no gustará a aquellos que siguen aferrados a la idea de las dos Españas, y que consciente o inconscientemente se alinean con una u otra de aquellos dos monstruos enfermizos que se apalearon en guerra civil, aunque llevaban apaleándose unos años, y que parece que algunos se emperran en volver a resucitar.

Por el contrario gustará, y mucho, a los que desean enfrentarse a las cosas al margen de toda ideología. Personalmente, nunca he creído que José Antonio fuera un fascista ni que García Lorca fuera un izquierdista marxista. Basta leer lo que escribieron uno y otro para descubrir que ambas afirmaciones no son sino fruto de la mezquindad, el partidismo, y el odio ideológico. El autor, Jesús Cotta, lo detalla y desgrana pormenorizadamente. Obviamente, el libro es una tesis y trata de hallar sustento para sus afirmaciones en sus datos, lecturas, entrevistas y un amplio trabajo de documentación. Libro absolutamente recomendable que vuelve a editar con éxito Stella Maris.

Lo de menos es demostrar que a Federico no lo mató la Falange de José Antonio, ésa que el autor llama derecha revolucionaria frente a la derecha reaccionaria de la CEDA y de Calvo Sotelo, asesinado también. Lo de más es pensar en el dolor de los Rosales, y de González-Canales, y de todos los que a Lorca decimos…¡cuántos versos hermosos perdió España!

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