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Pasaron ya las elecciones municipales. Cientos de análisis profesionales, serios, motivados y fundados de sus causas y consecuencias. Miles de opiniones infundadas y amateurs, que confunden las más de las veces los deseos con la realidad, porque el hombre tiene una tendencia -pecaminosa- a hacer que la realidad se ajuste a sus deseos, al margen de que éstos sean buenos, convenientes, útiles, lícitos o morales. 

Si la realidad no se adecúa a lo que nos gustaría hay hombres que optan por negarla, otros por minusvalorarla -que es negar sólo su valor-, unos cuantos prefieren crear su realidad paralela y virtual y vivir en un matrix personal que les llevará al desconsuelo, muchos acaban rechazando sus propios deseos y ajustándolos a la realidad porque así es más fácil y cómodo sentirse aceptado. 

Yo intento ser -esto es lucho por – de los que ven la realidad e intentan masticarla, porque la realidad no es de fácil degustación. 

Sólo una cosa puedo concluir de estas elecciones: que nada hay imposible, y que el mayor enemigo de cualquier causa política es la prisa por cosechar el resultado que encumbre o que ayude a alcanzar los objetivos. Lo demuestran los liberales de C’s y las marcas que se aglutinan en ese conglomerado frente radical populista que es Podemos. 

Cierto es que tanto unos como otros han tenido el encomiable apoyo de importantes grupos mediáticos que han encumbrado a sus líderes a un grado de conocimiento y aceptación públicos que la vieja política no podría alcanzar ni en mil vidas. 

Cierto es que tanto unos como otros han contado con importante sumas de dinero pero no es menos cierto que en el momento “cero” no tenían mas que otros.

  Han alcanzado el poder por distintas vías, pero con elementos comunes:

1. Una dirección hermética que juega a democrática, y consigue hacerlo creer al público. Sin fisuras.

2. Caras nuevas. Gente joven. Un Líder definido y un par -no más- de escuderos mediaticos. Buenos oradores, o al menos, resistentes diletantes, hábiles con el lenguaje y rápidos en la respuesta.

3. Empleo de las tecnologías y la imagen. El discurso es débil, repetitivo y no confronta con lo culturalmente admitido como políticamente correcto.  La Red hace el discurso. El Partido sólo ofrece un relato inicial. El líder y el partido protegen la estrategia, no la idea o la propuesta que son irrelevantes. ¿O alguno me puede decir alguna propuesta concreta y real de esos grupos?

4. Discursos no novedosos. Ninguno sorprende sino que han cogido la receta liberal y la radical populista y le han dado un baño de color. 

5. Muchos años de trabajo que parecen no notarse pero en un momento dado eclosionan y producen resultados. 

Pues si. Claro que se puede. Que los que se han quedado decepcionados estas elecciones porque los resultados les han abrasado (Vox, PxL, PxC, UPyD,…) cuando no consumido no lo duden. Se puede. No se debe cejar. Habrá resultados si la propuesta global es buena y se saben las reglas porque defender Roma es un valor inextinguible 

Roma debe y puede otra vez arder. Sólo se necesita una brizna ardiendo.  

Pero eso si, las reglas del juego están ahí. No se puede ganar al fútbol jugando el balón con las manos.

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