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Querido Santi,

Los partidos políticos y sus “zinctancs” son como unos gigantescos Centros de Atención Primaria expendedores de recetas. Receta y factura adicional y paralela, claro, que aquí los únicos que dan algo gratis son los católicos, tontos ellos, y malos de verdad, que eso de ayudar sin pedir nada a cambio y poner mejillas, y ser asesinados en masa, y procesionar y recordar que hay un Dios que nos quiere es una aberración anticientífica que ha de ser extirpada. La guillotina se afila de nuevo.

Se acercan las elecciones y los equipos médicos calientan motores. Recetas por doquier. Se identifica el mal: violencia machista, paro, pobreza, falta de representatividad política, corrupción administrativa, falta de seguridad en los vuelos, falta de sol en las playas, falta de agua en los ríos, falta de dinero en las casas,…, el elenco es variado pero común a la mayoría de médicos al uso, y cuanto más irrelevante sea la dolencia y más cercana al hígado del votante, más tiempo dedicarán los cirujanos y especialistas varios.

Identificada la afección del enfermo, la maquinaria se pone en marcha. Los “zinctancs” le dan a la manivela del pensamiento original pseudocientífico y se arrean estadísticas, proyecciones, previsiones y estudios farragosos de cien páginas que luego se resumen en una presentación en “power point” y extienden en “modo viral” por las redes sociales. Note el lector el término viral que se ha atribuido a este tipo de mensajes ridículos, reduccionistas y cabreantes. Hecho el trabajo de zapa, y convencido el supuesto enfermo de su gravísima enfermedad y de la conveniencia de aplicar el cataplasma definitivo y crecepelos que arrumbará con la violencia, los robos, las violaciones, la corrupción, la envidia, la soberbia, la lujuria, el error humano, la imperfección, la injusticia natural de las cosas e incluso cambiará las inmutables leyes de la Naturaleza, aparecen los EMA’s, esto es, los Equipos Médicos Avanzados.

Son éstos servidores fieles de la causa. Adoptan la forma de periodistas, editores, tertulianos, columnistas, y tienen por finalidad garantizar que el trabajo estadístico y analítico y la receta milagrosa lleguen a televidentes y radioescuchas. Todo está justificado: mentir, vejar, insultar, ocultar datos. En nombre de la receta científica, ¿quién cedería a la tentación de mentir? En realidad, es lo que sucede con el aborto, ¿no? El experimento social ha sido aplicado en numerosas ocasiones: divorcio, aborto, pérdida de libertades individuales. Y como ha funcionado, ahora los equipos médicos tienen recetas hasta para resolver el problema de cómo llegar más rápido al puesto de trabajo, sin estrés, sin engordar, y ganando dinero a un 3% T.A.E.

El método científico-anestesista es el siguiente:

1º. Se identifica un mal, que es cierto.

2º. Se magnifica, obviando que puedan existir otros males mayores o superiores, o incluso que existan bienes que puedan peligrar si se “ataja el mal inicial”.

3º. Se calienta el ambiente; esto es, se miente, manipula, plantea el caso extremo, se hacen reportajes y exclusivas, entrevistas en directo (planificadas y revisadas, cuando no regrabadas).

4º. El “zinctanc”, que creó el problema, ofrece la solución.

5º. La solución se difunde como el bien supremo.

6º. Quien se oponga a la solución, es tachado de moralista, supersticioso, terrorista, fascista o simplemente es eludido.

Finalmente, cuando el enfermo ya está en condiciones de ser atendido, aparece el equipo de anestesistas en forma de lista electoral.

Y luego ya sólo falta la aplicación de la receta de forma inexorable durante el período de mandato.

Agotado. Corto y cambio.

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