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Recuerdo como si fuera ayer al sargento Jiménez, mi instructor en el campamento en Alicante. Hombre de frases ocurrentes y chascarrillos, los más de los cuales no son reproducibles en este blog. 

Recuerdo que repetía incesantemente: ¡nada dura cinco minutos! Nadie se viste en cinco minutos, nadie se ducha en cinco minutos, nadie forma en cinco minutos, nadie se duerme en cinco minutos, nadie vela sólo cinco minutos. Recuerdo como si fuera ayer que al oírlo me venía a la mente Lorca, las cinco, la tarde, la muerte. Nadie muere en cinco minutos. 

Sobre el tiempo y su relatividad, nada añadiré a lo que se ha dicho, y escrito, bien y mal, como en casi todo. 

Pero este blog no es de decires, sino de cantares. Para mí, hoy, más que nunca, la medida del tiempo es media hora. En media hora podría estar en el cielo. En media hora podría recobrar el aliento, en media hora sentiría la libertad, de querer y amar.

Mi medida del tiempo es media hora. Media hora dura un telediario bien hecho – esto es, sin sucesos, con un par de minutos para el deporte, y con un visionado rápido de los iconos del mapa de España. No es preciso que nadie nos diga que en Cervera hará 38 grados, si vemos un sol hermoso plantado en medio de Cataluña, rodeado de diez soles no menos hermosos plantados por toda España, y sabemos que es 1 de agosto. 

Media hora dura una Misa con su introito, su canon, sus lecturas y comunión, media hora dura una audiencia previa con cara y ojos, media hora dura un juicio si el Juez quiere, media hora es la que me separa del cielo. 

Nada dura cinco minutos, pero en media hora uno podría alcanzar el sueño de ser protagonista de una novela de Zweig; en media hora uno puede ser héroe. Zamora no se ganó en una hora; tengo para mí, que les sobró media. La otra mitad, dio para saquear y rezar un Rosario. 

Se dice que cuando se ama se pierde la noción del tiempo. Y es verdad. Porque en la felicidad no hay tiempo, ni espacio. Pero si te quitan media hora…

Quedas a las seis y media. Pero sólo tengo media hora…, a las siete tengo que irme. Mueres. Porque darías la vida por alargar esa conversación. Media hora. 

Media hora es un océano. Media hora son unos ojos transparentes. En media hora hay quien recorre diez kilómetros corriendo. Yo recorrería miles en media hora. Media hora es la medida del amor, que desde el santo, es amar sin medida. 

Nada dura cinco minutos, mi sargento! Pero todo se puede alcanzar en media hora, mi alférez.

Sí, media hora y ser feliz el resto del tiempo.

(océano, ojos, verano, alma, tiempo)Imagen

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