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Ayer volvió a ser 29 de octubre. Como todos los años. Uno más. Recuerdo una vieja consigna, no sé dónde leída o escuchada, pero que se me quedó grabada en la mente, y en el alma, que es como se guardan de verdad las cosas que valen: cada día tiene su afán. Claro. Responde a esta idea la ya habitual práctica de conceder a cada día, su afán, su motivo. Ayer fue el Día Mundial sin Juegos de Azar. Ayer, también, conmemoraron algunos y recordaron simplemente otros, el famoso discurso fundacional de José Antonio, en el Teatro de la Comedia.

No piense el lector que conectaré con facilidad ambos acontecimientos. La mayor parte de los lectores seguro que pasó el día sin advertir ni lo uno ni lo otro. Da igual. Hoy es ya día 30. Del discurso del Teatro de la Comedia, tiempos difíciles como los nuestros, me quedo con lo que tiene de intuición intelectual, de impulso juvenil: el sistema es el hombre, en suma, y sobre el hombre, considerado no como un cuerpo, ni como contribuyente, ni como votante, ni siquiera como ciudadano, sino como lo que es: persona, un agregado de cuerpo y alma.

Todo sistema político o económico que no descubra esa realidad y que sobre esa realidad no cimente un modelo de organización política, económica y social dirigido a satisfacer las necesidades del hombre, completo, en su totalidad, resulta injusto, antihumano, en definitiva, erróneo o perverso. Luego vendrá de suyo la conclusión lógica: el trabajo, el estudio, la familia, el municipio, la nación, la civilización. Pero todo ha de plegarse al hombre.

Ayer, 29 de octubre, Día Mundial sin Juegos de Azar, la Junta de Andalucía publicaba en el Boletín Oficial las condiciones para el nuevo bingo electrónico, a pesar de que el juego de azar se halla vinculado indefectiblemente, a la adicción, la prodigalidad, la ruptura familiar.

Sólo quien considera al hombre como una masa más o menos vertebrada de huesos, piel, músculo, y agua puede permitir y promocionar ese juego de azar que arruina haciendas y vidas. Sólo quien no respeta al hombre en su integridad puede lanzarle al abismo de la ruina personal y familiar.

La clase política y financiera de este país lleva años vendiéndonos azar, veneno, en el juego y en otros ámbitos. Se ha envenenado al español con odio de clases, con odio regional, con odio partidista.

Ayer, 29 de octubre, el odio se mata con amor. Como en el Teatro de la Comedia.

(publicado en http://www.dialogolibre.com

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