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El pasado sábado tuve la ocasión de departir con algunos de los promotores de la concentración convocada este próximo 12 de Octubre, Fiesta Nacional de España, a las 12.00 horas,  en la plaza de Cataluña de Barcelona. Me llamó la atención la indiscutible espontaneidad de este movimiento iniciado en las redes sociales, fundamentalmente Facebook, y me ilusionó saber que es verdad lo que muchas veces hemos dicho: que existe una Cataluña real, silenciosa, no movilizada hasta ahora; antes al contrario, adormecida – cuando no amordazada con el riesgo de la exclusión social o económica – hasta que la pretensión secesionista de Convergencia y el delirio colectivo en que vive el separatismo institucional y periodístico, la han despertado.
Cuando empezó a sonar la idea de un acto de movilización en la calle en defensa de la unidad y de la convivencia pacífica entre catalanes, las primeras opiniones de los agoreros (normalmente, militantes o simpatizantes de partidos políticos, que casi inconscientemente, repiten la consigna oficial) aducían en su contra que iba a ser un fracaso, que mejor no hacerlo, que se volvería en contra. Sin embargo, la movilización en las redes, mediante la sucesiva agregación de perfiles de facebook y cuentas individuales y colectivas al acto del 12 de octubre, ha devenido imparable. Incluso, ya algunos medios de comunicación se hicieron eco tímidamente de la convocatoria, con cierto miedo a difundir lo que podía ser un fracaso de convocatoria.

En las últimas horas, la convocatoria empieza a correr ya con libertad y se suman voluntades. La prensa libre se hace eco. Último escollo que hay que vencer: ¿será peligroso? Sin duda, seguro que no. El acto cuenta con la autorización municipal y con el conocimiento y coordinación de las Fuerzas de Seguridad. No creo que los separatistas sean tan tontos de querer provocar reacciones en los convocados. Ésta es una primera escaramuza y el que pegue el primer tiro, perderá la batalla.

El acto ha sido promovido por diferentes activistas defensores de una Cataluña integrada en España y contraria a la secesión. Seguro que muchos discuten incluso semánticamente el nombre de la Plataforma Cívica 12 de Octubre D’Espanya i Catalans. Que se dejen de monsergas. Acabó el tiempo de la discusión vacía, de la queja sorda y de la revuelta introspectiva. Somos convocados todos los catalanes, ¡todos los españoles!, que no nos pasamos el día mirándonos el ombligo y preguntándonos de forma enfermiza qué somos. Sabemos bien lo que somos y no tenemos miedo a proclamarlo, en casa, en el puesto de trabajo, en el supermercado, en el cine, en el taller, en la escuela, en la universidad, ¡y en la calle si es preciso! ¡Porque han sido ellos, los secesionistas, los que nos han sacado a la calle! Bienvenida sea la manifestación del pasado 11 de septiembre.

Según sabemos de primera mano, desde las 9 de la mañana del 12 de octubre, varios grupos repartirán claveles rojos y amarillos en las principales estaciones del metro de Barcelona. A las 11.00 de la mañana comenzará a sonar la música de ambientación en la plaza de Cataluña y a las 12.00 se iniciará propiamente el acto central, en el que además de la lectura del comunicado de los convocantes, se realizarán actuaciones musicales: desde sardanas hasta cánticos rocieros en catalán, pasando por la suma de grupos latinos.

El acto cuenta, se dice, con el apoyo personal de dirigentes del Partido Popular de Cataluña, de Ciutadans-Ciudadanos, de Impulso Ciudadano, la Unión Comunista de España (UCE) y de numerosas asociaciones de defensa de los derechos lingüísticos. Eso da igual. Lo importante es que cuente con la presencia festiva y entusiasta de nuestros amigos, familiares, compañeros.

Da igual, en realidad, que seamos 10.000 ó 30.000. Lo importante es sumar. Y ganar la calle. Ese pedacito de calle que también es nuestra.

Porque el miedo, ese miedo silencioso que el Poder autonómico nos pretende imponer, no sirve para nada. Y nosotros tenemos armas invencibles: la alegría, el amor, la verdad.

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