Etiquetas

, , , , ,

Benasque, diecinueve de agosto. Siete y media de la tarde. Extrañamente hacía un calor agobiante. De vuelta a casa para acometer las últimas faenas familiares, ya se sabe, baños, cenas, lectura, juegos, rezar, dormir, me detiene un cartel de ésos que sorprenden.  La Biblioteca municipal vendía libros a un euro! Descatalagados, se decía. Como pueden comprender, tal anuncio me atrae irresistiblemente. Mi mujer, con buen juicio y deseosa de llegar a casa, me advierte que lo único que voy a encontrar son guías de viajes anticuadas y novelillas de pasar el rato. Y no estamos para pasar el rato, sino para comérnoslo ansiosos. Tengo para mí que lo que dice es cierto pero también barrunto que – cosas de la vida – algún autor de los buenos habrá dejado algo para mí, porque la gente sólo lee ya lo que le embuten a la fuerza en los grandes almacenes. Eureka!

En una mesa bajita, de ésas de pre-escolar, coloreada, un promontorio de libros sucios y viejos me mira con desconsuelo. Aparece, entre otros, este librito de Giménez Caballero editado por Salvat [Biblioteca Básica Salvat, Libro RTV, 99], Estella 1971, 158 págs. Una selección de capítulos de diversas obras de Don Ernesto, desde sus Notas marruecas de un soldado, el libro que le llevó a prisión hasta su excarcelación por el General Primo de Rivera y que le encumbró como escritor de renombre, hasta su Las mujeres de América pasando por la que se dice introducción del surrealismo en España, Yo, inspector de alcantarillas (epiplasmas). Esa vieja colección de la Biblioteca Básica Salvat resulta sorprendente por su riqueza en los temas, calidad en la elección de los autores, y pluralismo estético. Tengo en casa unos cuantos, no todos leídos; muchos de ellos rescatados con heroísmo de la quema en cualquier hogar, almacén o casa, alguna familiar.

La lectura ha sido deliciosa. Un libro cortito que, al paso de Larra, recoge deliciosos artículos del Robinsón literario a propósito de sus viajes o divagaciones sobre regiones y partes de España (Cataluña, Andalucía, Valencia, Aragón, Murcia,…), escritos con suma delicadeza y vastísima cultura y derramando amor sincero y profundo por España, por la España de todos, por la España de nuestros genios artísticos, e incluso, sobre Europa, África, Filipinas y sobre todo América, la nuestra, desde los Estados Unidos hasta su amado Paraguay, de donde fue embajador muchos años. Recomendable absolutamente, tanto por el contenido, como por la estética. Además, dado que es una recopilación de textos, no es difícil advertir cómo la pluma de Don Ernesto supo ser en cada momento de su tiempo, avanzado incluso.

Para todos los públicos, incluido el preadolescente. Qué hermoso si alguna editorial pudiese recuperar su edición!  Con ponerlo en el currículum lector de nuestros jóvenes habríamos ganado más para España que diez emisiones de deuda pública a corto plazo.

Anuncios