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Barcelona, ciudad en llamas. No menos de seis columnas de humo se veían ayer en Barcelona a eso de las 20 horas. El centro de la ciudad convertido ya en un campo de batalla. Violencia. Destrozos. Algarada. Las tropas de Atila contra lo poco que queda de la civilización. A Spengler no le faltaba razón.
Tengo para mi, viendo a los bárbaros, examinando su proceder, escuchando sus consignas y analizando sus miedos, que hoy son contenedores y cristales, farolas, papeleras, y puertas de comercio, pero mañana serán iglesias. Y luego, Dios no lo quiera, personas. Todo eso si no se les para, de facto, en la calle y si no se les desactiva en el terreno de las ideas

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