Etiquetas

, , , ,

Acude uno al Diccionario de la Real Academia Española y advierte que el término “indignado” no está en el diccionario. Una búsqueda más exhaustiva le lleva a descubrir que el verbo es “indignar”, esto es, irritar, enfadar vehementemente a alguien. De lo dicho se concluye que lo que se hace es emplear el verbo en forma pronominal, quizás de forma errónea, si nos ponemos puristas.

La cuestión es, por tanto, ¿están irritados? ¿o simplemente  nos irritan? Es esa distinción tan fina entre morir y morirse, caer y caerse, que no alcanzo a ver cuando de los indignados hablamos. Un grupo heterogéneo, aparentemente sin jefes, sin ideas ni proyectos, sin principios comunes, sin intereses que les sean propios, que ocupa las calles, reclama derechos ysobre todo dinero, en forma de ayudas, subvenciones, becas, viviendas, pero que no está dispuesto a ofrecer nada a cambio, más que gritos, proclamas abyectas, ocurrencias tuiterianas, versículos desgarrados de poemas de otros, y finalmente, como hemos visto, insultos, blasfemas, violencia anticatólica.

La España de los indignados, esa España que la Izquierda nos vende como una vacuna y que la derecha blandengue permite e incluso arropa con más estupidez que mala fe, es una España indigna; es decir, que no tiene mérito ni disposición para la actividad política, y que es inferior a la calidad y mérito de esos nefastos políticos que nos gobiernan y a los que critican e insultan con odio visceral.

La España de los indignados es más socialismo, más planificación, más gasto, más igualitarismo, más vergüenza, más masa. La España de los indignados es la masa que se devora a sí misma para mantenerse viva, para reproducirse.

La izquierda, el socialismo, la socialdemocracia, lo políticamente correcto que impera, pero también el centro reformismo, la democracia cristiana a la europea y los liberales .que no oponen al socialismo igualitario imperante son plenamente conscientes que la actual crisis no es sólo una crisis financiera de productos financieros inseguros o de volatilidad bursátil, que no es un exceso de hipotecas basura o de swaps agresivos, son conscientes de que es su nefando Estado del Bienestar, injusto e inmoral, su falsa soberanía popular, su vergonzante sistema de partidos, su maltrato a las instituciones, su rechazo a la familia, su odio al hombre el que nos ha llevado al punto en que nos hallamos,y antes que reconocer el error, lanzan a la calle su enésima revolución falsaria, la de los indignados, para que reclamen en la calle, más de lo mismo, encubriéndose en bondad y buenos sentimientos.

De nuevo la misma farsa que en el mayo del 68 o en Suresnes o en el Berlín del 90.

Indignos!

Anuncios