Etiquetas

, , , ,

La vida es maravillosa. Sus coincidencias, casualidades y causalidades, la hacen realmente inagotable. Cada día tiene su afán, es cierto. Y no menos cieto que la vida merece vivirse siempre, por entero, desde el inicio, hasta el final, agotando cada segundo, y aún las unidades menores del tiempo. Digo esto porque sólo así puedo dar entrada a este libro, que acabo de leer la semana pasada. Un alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Internacional me lo recomendó e incluso entregó para su lectura, hace ya un par de meses. Mi agradecimiento. Quedó en la mesa de trabajo, a la espera de mejor momento. Nunca había leído nada de Popper y de él no conocía más que el tenue recuerdo del Bachillerato y su teoría del falsacionismo como medio científico o de conocimiento.

Lo cierto es que la suma de prejuicios infundados y desconocimiento hace que muchos autores y buenas lecturas nos pasen desapercibidos. Además, la filosofía pura me supera. Lo reconozco. Sin embargo, no es éste un tostón de manual universitario. Es obra combativa. Ensayo crítico. Se lee más o menos fácil. En mis manos, la edición de Bolsillo de Alianza Editorial.

Su título, lo explica el mismo autor, parafrasea el de la obra de Karl Marx La Miseria de la Filosofía, y se enfrenta igualmente a la La Filosofía de la Miseria, de Proudhon. Karl Popper realiza un acusado ataque a todas aquellas doctrinas filosóficas, sociológicas y políticas que creen en la inexorabilidad de las leyes de la Historia. Cuando uno lo lee, sobreviene a su imaginario intelectual, fundamentalmente, el mecanicismo y determinismo histórico del marxismo y toda la verborrea nacionalista, que sufrimos diariamente en España, fundamentalmente en Cataluña.

Popper critica las doctrinas que él denomina “holísticas”, esto es, las que consideran que podemos perdecir la Historia sobre una serie de categorías abstractas, como la lucha de clases, la nación o el imperio, de contenido esencial sobre la base de afirmar que “las totalidades en tal sentido no pueden ser objeto de estudio científico alguno”. En el trasfondo de su crítica, el conocimiento de que sobre tales utopías modernas ( que se caracterizan todas ellas por excluir al Hombre, a la Persona, como sujeto de la historia, en toda su complejidad y plenitud) se han desarrollado enormes planes de control social, de ingeniería social. Hoy día lo vivimos con el ecologismo y la ideología de género, que sobre la base de la afirmación falta de fundamento de que el hombre, macho, ha dominado injustamente a la naturaleza y a la mujer, pretende construir un mundo artificial antihumano, considerando lo que debe ser el futuro, por encima de la realidad de las cosas, y la realidad moral de las cosas.

Popper critica asimismo a las doctrinas que denomina pro-cientificas y que sobre un determinado concepto de ciencia, a su entender erróneo, intentan aplicar la misma al examen y predicción de la Historia. Para Popper, los acontecimientos históricos no pueden explicarse a través de una sola teoría o incluso varias porque son únicos y en ellos intervienen infinidad de causas de diferente naturaleza. Las doctrinas pro-científicas confunden lo que es una tendencia (o condiciones iniciales) con leyes universales inexorables.

Popper concluye sosteniendo la unidad de todas las ciencias (incluidas las sociales) en su método de planteamiento de teorías, ensayo y error que eliminan las no aptas, y en el hecho de que es imposible predecir la historia futura simplemente porque es imposible predecir los descubrimientos científicos futuros.

Para mí ha sido un descubrimiento la lectura de este autor. Sinceramente, no lo coloco en los clásicos universales porque no estamos, en mi humilde opinión, ante un gran escritor, pero sí ofrece un potente argumentario frente a la ingeniería social imperante.

Anuncios