Etiquetas

, , , , ,

Al tiempo que escribo esta entrada, la prensa digital señala que los actos de subversión del orden habidos en las calles de Roma esta tarde se han saldado con más de 50 policías heridos, otros tantos manifestantes, y decenas de detenidos.

La escena nos es ya conocida. Barcelona, Génova, otra vez Barcelona, Bilbao, París, Londres, nuevamente Barcelona y Bilbao. La izquierda radical impone el terror nuevamente en las calles de Europa, de la vieja, cansada, apocada y decadentemente adocenada Europa. Anarquistas, okupas, marxistas-leninistas de nuevo cuño, mezclados con delincuentes comunes recuperan las tácticas de guerrilla urbana de los años 70 aprovechando la gran difusión que los medios dan a los actos de masas.  Estamos ante una nueva expresión de terrorismo transnacional insurgente.

Harían mal nuestros políticos en pensar que se trata de hechos aislados. Es indiscutible que nos hallamos ante una forma tradicional de terrorismo que rebrota con brío al calor de la crisis económica. La izquierda radical imputa al capitalismo y al liberalismo los males que nos acechan olvidando que mayoritariamente han sido partidos socialistas, socialdemócratas, marxistas o comunistas los que han gobernado las naciones europeas durante los últimos 50 años.

Es un terror aceptado. Un terror impune. Al calor de los coches quemados y los policías heridos, las proclamas y consignas de los terroristas parecen imponerse. Incluso, nuevamente, la fuerza de la palabra mentirosa y cobarde se impone: se les llama antisistema. ¡Pero si ellos son el sistema mismo! Porque el sistema no es sino la subversión del orden moral natural.

Con el nombre de antisistema se dan su capa de honorabilidad y respetabilidad. Igual que los patriotas-vascos-del-tiro-en-la-nuca.

El terror triunfa cuando el aterrorizado acepta el argumentario, el vocabulario y los símbolos del terrorista. El terror triunfa cuando la masa acepta el mismo de forma fatalista como algo inevitable. El terror aceptado.

Pero hemos de llamar a las cosas por su nombre. El terror es cobardía y miseria moral. Y es tan terrorista el que en la calle realiza actos de violencia como el que los apoya, alienta, perdona o dice comprender. La izquierda no acepta que el mundo está cambiando y no precisamente en el sentido que ella desearía.  NO cejemos.

Anuncios