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Hace unos minutos acabo de recibir un correo de un muy buen amigo, José, intimándome a recuperar este blog, que tengo parado desde hace ya mucho tiempo. Reconozco que estos primeros días de septiembre he estado tentado en muchas ocasiones, de encender el ordenador y enviar un nuevo artículo, pero una mezcla de sensaciones en cada caso lo ha impedido. Reconozco, y pido perdón como procede, que en varias ocasiones lo que me ha detenido es la desesperanza. La desesperanza en la capacidad de influir, de contribuir al debate público. Pero la desesperanza, lo advierto claramente, además de ser una falta de caridad, es una soberana estupidez.

De modo que, animado por mi amigo José, como en otros tiempos cuando yo cedía a la marcha, y él, más fuerte y más recio, me animaba a no desfallecer, estoy aquí de nuevo.

Y cuidado, que amenazo con no parar.

He pasado un verano tranquilo, en familia. Con mi familia natural, y mi familia espiritual. Ciertamente he dejado este blog y la actividad pública, pero he dedicado el tiempo a leer ensayos sesudos que me ayuden a configurar un discurso claro, sereno, inequívoco y aglutinante. He aprovechado para terminar un libro de carácter técnico que está ya en manos de la editorial correspondiente y a organizar ideas y material para otro de carácter político que, Dios mediante, pueda ver la luz el año que viene, aunque será difícil.

Bueno, lo dicho, que si os apetece, nos vemos hoy en Interconomía TV, a las 22,15 horas, en el programa “Más se perdió en Cuba” que se realiza hoy en Barcelona, y al que he sido invitado junto a otros muchos catalanes, para hablar de estos cuatros años de segunda legislatura radical-nacionalista.

Un fuerte abrazo a todos. Nos leemos pronto.

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