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Recién llegado de Valencia. En la parroquia de San Vicente y San Juan contrajeron matrimonio dos compañeros y amigos. Luego extraordinario ágape con familiares y amigos de los recién casados. Alegría desbordante, alegría sincera. La sinceridad es ordinariamente desbordante. Lo contrario es groseramente pobre.

Valencia es la ciudad de la calle. La calle es sin duda la protagonista. Hasta el punto de que diríase que la calle tiene entidad y vida propia, incluso al margen de quienes de forma calmada, o nerviosa, en grupo, pareja o individualmente la transiten. En la calle, las fallas, la mascletà, una banda de música, una traca, otra banda de música, la gente tomando la fresca, otra traca que anuncia el recién estrenado matrimonio, o el bautizo de un hijo, otra banda de música, la gente está en la calle, es en la calle, la gente en Valencia es la calle.

Por eso Rita Barberá arrasa en las elecciones. Porque Doña Rita es a la calle lo que el K-2 a la alta montaña. Una político como Rita sólo es de veras concebible en Valencia, con sus estridencias, su populismo, su gracejo, su fuerza descomunal.

ciudad de las artes y las ciencias

Este fin de semana se ha inaugurado en Valencia el nuevo Hospital Universitario de La Fe; el centro sanitario más grande de España. Dichosos los valencianos porque han tenido gobiernos de la calle, en la calle; y no como en mi tierra en que hemos tenido gobiernos pretorianos, que  se desayunan abriendo embajadas antiespañolas,comen sancionando rótulos en castellano  y se cenaban el Palau, en el Palau, a costa de los españoles. Me dicen que esos mismos han decidido bajar el sueldo a los profesores de mis hijos y subir el IRPF de los que más ganan.

Eso nos pasa por no estar en la calle. Habrá que pensar algún día en tomar la calle.

Bueno lo dicho, ¡felicidades Jorge y Noelia, mis amigos recién matrimoniados! Disfruté como un enano que es como de veras se disfruta. Los gigantes suelen estar serios y tristes

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