Etiquetas

, ,

Nos desayunamos ayer con la noticia de que en los borradores de la normativa de desarrollo de la tiránica Ley de Salud Sexual y Reproductiva, el Gobierno de la Nación, al parecer, emplea el término criatura recién nacida y no el de niño recién nacido. Desde algunos sectores de la opinión pública y publicada se critica ello diciendo que supone un paso más en la dialéctica deconstructiva – perdón por la palabra – de la llamada ideología de género.

Lamento en este punto disentir de dichas críticas. Me parece un error criticar por criticar con el exclusivo ánimo de obtener relevancia en los medios, un error y una injusticia. Antes al contrario, si efectivamente la cuestión no pasa de la mera sustitución del término “niño” por el de “criatura” hemos de acoger con gozo la inclusión de ese término: criatura puede entenderse como participio futuro de criar, como Mariano Arnal recoge en su diccionario, pero criatura viene sin duda también de crear en su origen latino. La criatura o creatura ( forma que ha desaparecido en el habla corriente pero es empleado en el lenguaje culto) es, como señala el Diccionario Panhispánico de dudas, el niño recién nacido como equivalente a ser creado. Se recoge así y por este orden en las dos primeras entradas de la definición de criatura en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

la creación

La creación, el criador y la criatura

Hablar de criatura más que como una fórmula para evitar la distinción sexual de niño y niña – propia de la ideología de género que oculta el carácter sexuado de la persona condenándonos a un magma indiferenciado de seres asexuados o constituidos al margen de su sexo -puede y debe ser defendido como el reconocimiento claro, indiscutible, de que el ser humano es creación, obra de Dios, que lo “crea” y lo “cria”.  A la ministra le fallo el subconsciente.

Muy sugerente la explicación de la terminación “-ura” como equivalente a obligación o deber de lealtad. Se habla de criatura así por cuanto lo creado o criado se debe a su criador o creador….

Moraleja: no caigamos en la tentación de rechazar sin exigirnos esfuerzo intelectual ninguno las propuestas del contrario. Esforcémonos por el contrario en obtener en cada momento y en cada lugar lo mejor de nosotros mismos y lo mejor de los demás.

Anuncios